Costumbre de no pensar en nadie, ni cuando llega la noche ni cuando amanece.
Costumbre de mirar a distancia y no sentir ni el menor indicio de envidia.
Costumbre de besar únicamente a la copa que constantemente te hidrata enológicamente.
Costumbre de no añorar ni extrañar, pero ocúltamente necesitar.
Costumbre de contar historias y no querer escribir una propia.
Costumbre de soñar de día y vivir de noche.
¿Y si me acostumbras a desacostumbrarme?
Uff. Y si me acostumbras...
ResponderEliminarNo otto, porque cuando te desacostumbran, te es mas difícil regresar a donde estabas. Mejor que te acompañen en las costumbres que ya dominas.
Abrazo.
Costumbre al desamor... costumbre de no vivir...
ResponderEliminarEstamos hechos de costumbres, por momentos nos negamos a salir de ellas, aunque nos estén consumiendo lentamente por dentro...
Saludos
La respuesta a esa pregunta es de lo más difícil. Aun no la encuentro.
ResponderEliminarSaludos!